Es tiempo de Planeación Estratégica

Ha llegado la época del año en que la mayoría de organizaciones realizan su ejercicio de planeación estratégica. Es el tiempo pertinente para preguntarnos qué es el Plan Estratégico y cómo generarlo de una manera correcta.

Es importante iniciar aclarando qué es Estrategia. En el mundo empresarial muchas veces se escuchan términos como “Nuestra estrategia es de bajo costo” o “Tenemos una estrategia de innovación”, también “La estrategia es de productos de alto valor”… Una cosa son los objetivos, metas o retos estratégicos que nos proponemos, lo cual no es estrategia. Estrategia, en definitiva, es una serie de elecciones o decisiones que los ejecutivos de una organización toman para construir un camino para lograr un objetivo o ideal propuesto. La estrategia representa la “hoja de ruta” o el “plan de vuelo” para llegar a ese destino deseado. Esa vía se construye a través de varios hitos que, al articularlos, conforman un camino a seguir por la organización.

Estrategia también es la forma en que los ejecutivos articulan sus recursos y procesos para que la empresa logre entregar el valor que el cliente demanda. Los líderes deben administrar un complejo sistema de tácticas para llevar a la empresa hacia un destino soñado. Cuando un equipo ejecutivo desarrolla la estrategia de la compañía, debe plantearse al menos cuatro preguntas esenciales:

• ¿Dónde competimos y quién es nuestro cliente?

• ¿Qué valor ÚNICO entregamos a nuestros clientes que nos diferencie de la competencia?

• ¿Qué recursos y capacidades clave requerimos para construir la propuesta de valor?

• ¿Cómo sustentamos la habilidad para entregar la propuesta de valor en el futuro?

Cuando hablamos de un plan estratégico, aunque en realidad es redundante, se refiere a la planificación de la hoja de ruta que va a seguir la compañía para lograr un objetivo mayor. Obviamente, parte del ejercicio de planeación estratégica será pensar y proponer los objetivos de largo plazo para la organización.

Lo ideal es que la organización defina un objetivo de largo plazo, el cual sea perfectamente cuantificable, es decir, que se transforme en una meta medible al final de ese período. Siempre recordaremos como un gran ejemplo de reto estratégico a la frase del expresidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy cuando, en la década de los 60’s, asumió su cargo como líder de la nación más poderosa del mundo: “Pondremos un hombre en la luna antes del final de la década, y lo traeremos de regreso a salvo”. Es medible, tiene un plazo definido y un ámbito de acción claro.

Lo nuevo en cuanto a planeación estratégica es incorporar el estudio del modelo de negocio, en primer lugar, para hacer un diagnóstico más preciso de la situación de la compañía, siempre en el marco de su entorno competitivo. Pero lo más importante del ejercicio será buscar innovar el modelo de negocio y diseñar el modelo futuro. Entonces, surge una nueva pregunta para la planeación: ¿Cuál debe ser tu modelo de negocio para el 2020? Cuando hablamos del modelo de negocio, debemos recurrir a la extraordinaria herramienta creada por el suizo Alexander Osterwalder, el Business Model Canvas. El objetivo es innovar en varios de los nueve bloques que componen el modelo de negocio, sobre todo, en la propuesta de valor, que debe estar absolutamente enfocada en el cliente. Hay que recordar que, para que pueda llamarse innovación, los cambios en el modelo deben resultar en nuevos y mayores flujos de ingresos para la empresa; caso contrario sólo sería creatividad.

Entonces, la estrategia, es decir la hipótesis sobre el camino a seguir, debe construirse con la mirada en cómo llegar a implementar el modelo de negocio ideal. Para ello resulta muy útil el marco metodológico desarrollado por los Drs. Kaplan y Norton, pues a través de los mapas estratégicos, indicadores, metas e iniciativas estratégicas, se puede construir la hoja de ruta a seguir. El arte en este desarrollo constituye poder balancear adecuadamente las metas de largo y corto plazo. Hace muchos años, el énfasis de los ejercicios de planeación estratégica estaba en proponer las más retadoras metas de largo y mediano plazo (3 – 5 años). Ahora, la exigencia de resultados tempranos hace que los equipos ejecutivos se concentren también en planificar “quick wins”. En otras palabras, la planeación estratégica no solo debe involucrar qué resultados espero en el futuro, sino qué números debo obtener el próximo mes, en seis meses o en ocho meses.

Pero como es lógico, esos resultados no se logran solos, por lo que la esencia del plan estratégico radica en las iniciativas o proyectos estratégicos que se programen. Y eso también lleva a los equipos de alto desempeño a enfocarse en lo que tienen que ejecutar la próxima semana, el siguiente mes, en tres meses, etc.

Es tiempo de realizar la planificación de la organización acorde a entorno cambiante en el que nos encontramos, y más que todo comprometernos a ejecutarla y darle seguimiento, para ir ajustando la estrategia y poder llegar a obtener los resultados que esperamos.

Compate este artículo